
Llevo tres años con sensores Shelly en casa. Lo que me ha llevado a probarlos es que funcionan local, sin nube, sin suscripción. Que ahora lancen una cámara con esa misma filosofía no me sorprende, pero sí me interesa de verdad.
He montado cámaras en esta casa a lo largo de los años. Una Ring, una Wyze, una Reolink. Y la que más me ha dado disgustos ha sido la Ring: grabación de 10 días bloqueada detrás de 6,99€ al mes, notificaciones con retardo, y un día la app decide que no le va a mostrar el vídeo en directo. No porque haya un problema técnico, sino porque el plan gratuito no da para eso.
El problema no es una cámara concreta. Es el modelo de negocio. Ring, Arlo, Eufy (aunque esta última es más razonable), todas apuestan por que pagues una suscripción para acceder a lo que antes era básico: grabar lo que pasa cuando no estás.
Shelly, la marca eslovaca que empezó vendiendo relés y sensores de energía a precio de broma, ha decidido que no. Su primera cámara de seguridad se anuncia en IFA 2026 con una premisa clara: grabar en tu propia tarjeta microSD, sin pagar un céntimo extra. Y si quieres más, ya habrá un plan de nube, pero no es obligatorio.
Shelly Camera: lo que incluye por 39,90€
El precio en europa es de 39,90€. En Estados Unidos cuesta 49,99$. Vendrá en negro y blanco, con dos años de garantía, y se podrá comprar en la tienda de Shelly y en distribuidores. Ha salido esta semana y ya está agotada en la web oficial, así que si la ves en Amazon España, date prisa y cómprala antes de que se vuelva a agotar
1080p, visión nocturna y audio bidireccional
El sensor graba a 1080p con un campo de visión de 110° horizontal y 70° vertical. La visión nocturna es en blanco y negro, lo cual es estándar en cámaras de este rango de precio. No hay infrarrojos de largo alcance ni zoom óptico.
Lo que sí incluye es micrófono y altavoz, es decir, audio bidireccional. Puedes ver a quien hay en la puerta y hablarle desde el móvil. No es una función que suene espectacular, pero en la práctica es de las que más usas: “¿quién eres?”, “deja el paquete en el porche”, “vete de mi jardín”.
La cámara no necesita hub. Se conecta por Wi-Fi dual-band (2,4 y 5 GHz) y el emparejamiento inicial se hace por Bluetooth. Eso simplifica el setup: no tienes que buscar una red 2,4 GHz específica ni hacer un baile de WPS.
Tres formas de grabar: nada, microSD o nube
Aquí es donde Shelly se diferencia. Tienes tres opciones de grabación:
- Solo live stream: la cámara transmite por Wi-Fi sin grabar nada. Útil si solo quieres ver qué pasa en tiempo real y no te interesa guardar historial.
- Grabación local en microSD: graba eventos de movimiento en una tarjeta que tú pones. No viene incluida en la caja, así que tendrás que comprarla aparte. Una tarjeta SDXC de 128 GB clase 10 ronda los 15-20€ y te da semanas de grabación de eventos dependiendo de la frecuencia de movimiento.
- Grabación en la nube: con el plan Shelly Cloud Premium, que cuesta dinero (aunque te dan 3 meses gratis al comprar la cámara).
La alimentación es por USB-C. En la caja viene un cable de 2 metros y una placa de montaje. No tiene batería, y eso tiene consecuencias que veremos más adelante.
Donde brilla: encaja en tu smart home, no en una app
Si solo quieres una cámara para mirar desde el móvil mientras estás de viaje, cualquier cámara con app te sirve. El valor de Shelly Camera está en otro sitio: en cómo se integra con el resto de tu casa.
Home Assistant y Frigate sin pagar la nube
La cámara expone sus streams por MQTT, WebSocket y WebRTC. Eso significa que puedes meterla en Home Assistant como una entidad nativa, y pasarle el stream a Frigate para detección de objetos por IA local. Sin pagar 6,99€ al mes a nadie. Sin que el vídeo pase por servidores de una empresa que no conoces.
Si ya tienes un Home Assistant montado, la integración es directa. Si no, y te interesa montar uno, he escrito una guía sobre casa inteligente sin nube que cubre los fundamentos. Y si lo que quieres es un NVR con detección de personas y vehículos corriendo en tu propio hardware, la guía de cámaras Reolink con Frigate aplica igual de bien a esta cámara, porque el flujo es el mismo: stream RTSP/WebRTC → Frigate → detección → notificación local.
También es compatible con Alexa, Google Home y SmartThings, así que si no eres del mundo Home Assistant, no te quedas fuera. Solo que ahí pierdes parte del sentido de tenerla.
Dispara otros dispositivos Shelly localmente
Este es el punto que para mí tiene más sentido práctico. Un evento de movimiento detectado por la cámara puede disparar localmente, sin pasar por la nube, otros dispositivos Shelly que ya tengas en casa. Luces, relés, interruptores.
En mi caso, tengo sensores de presencia Shelly en el pasillo y un relé Shelly 1 que controla la luz del porche. Si la cámara detecta movimiento en la entrada, puedo encender esa luz sin que la orden viaje a ningún servidor. La latencia es de milisegundos, no de segundos. Y si un día se cae el Wi-Fi o Shelli Cloud tiene un problema, la automatización sigue funcionando porque todo resuelve en tu red local.
Si ya tienes varios dispositivos Shelly en casa y quieres ver cómo se integran con Home Assistant, te dejo mi experiencia con el Shelly Pro 3EM para monitorizar consumo eléctrico. La filosofía es la misma: hardware que habla protocolos abiertos y no te pone trabas.
Lo que le falta
1080p y cable USB-C obligatorio
Seamos honestos: 1080p en 2026 es poco. Una Wyze Cam v4 2K ofrece 2K por un precio similar o incluso menor. Si lo que buscas es zoom digital útil o identificar una matrícula a 15 metros, esta cámara no va a ser tu primera opción.
Dicho esto, para vigilancia de una entrada, un patio o un garaje, 1080p con un campo de visión de 110° es suficiente. No vas a estar haciendo zoom sobre un rostro a 20 metros. Vas a querer saber si alguien ha entrado, si tu perro ha escapado, si han dejado un paquete. Para eso, 1080p cumple.
El otro punto débil es la alimentación. No tiene batería. Necesitas pasar un cable USB-C hasta donde la vayas a colocar. Eso significa que si quieres una cámara en el tejado o en un árbol del jardín, te toca tirar cable o usar una batería externa (que no viene incluida ni es oficial). No es una cámara para colocar en cualquier parte. Es una cámara para donde tengas acceso a una toma de corriente o estés dispuesto a tirar cable.
Además, la cámara aún no está a la venta. Todo lo que he escrito se basa en los datos de anuncio de IFA 2026. Shelly no ha publicado aún la hoja de especificaciones completa, y es posible que haya detalles que se ajusten antes del lanzamiento. Lo que sí está confirmado es el precio, los modos de grabación y la compatibilidad con MQTT/WebSocket/WebRTC.
¿Vale la pena el plan Premium?
Shelly Cloud Premium añade detección de objetos en la nube: personas, mascotas y vehículos. Te dan 3 meses gratis al comprar la cámara, y después puedes contratar packs para 1, 3, 6 o 10 cámaras.
Si ya tienes Frigate corriendo en un mini PC o un Raspberry Pi con GPU, no necesitas el Premium para detección. Frigate detecta personas, vehículos y animales localmente, sin coste mensual, y te da más control sobre los umbrales de detección y las zonas de interés. El Premium solo tiene sentido si no quieres montar un NVR propio y prefieres que la nube haga el trabajo de clasificación.
En mi experiencia, montar Frigate no es complicado. Es un contenedor Docker, le pasas el stream de la cámara, configuras las zonas y listo. Si ya tienes un Home Assistant, hay add-ons que lo hacen en cinco minutos. El coste es el del hardware (un mini PC de 50-80€ o un RPi 4/5), que se amortiza en menos de un año comparado con pagar 70-80€ al año en suscripción.
Mi recomendación
Si ya usas Shelly en casa, esta cámara cierra el círculo. Tienes sensores de presencia, relés, monitorización de energía y ahora vídeo, todo integrado localmente y hablando protocolos abiertos. No dependes de que una app funcione, no pagas suscripciones, y si algo se cae, el resto sigue funcionando.
Si no tienes Shelly pero sí Home Assistant, la cámara encaja bien como una más de tu ecosistema. El flujo es el mismo que con cualquier cámara que exponga un stream: la metes en HA, le pasas el vídeo a Frigate, y configuras automatizaciones. No necesitas tener un relé Shelly para que la cámara tenga sentido.
Si lo que quieres es una cámara barata para el porche sin más, y no te interesa la integración con nada, una Wyze o una Reolink te van a dar más resolución por el mismo dinero. Shelly Camera no compite en specs brutas. Compite en filosofía: hardware local, protocolos abiertos, sin suscripción obligatoria.
La decisión práctica es sencilla. Si quieres 100% local: microSD + Home Assistant + Frigate. Coste total: 39,90€ la cámara + 15-20€ la tarjeta + el hardware que ya tienes para HA/Frigate. Si quieres la comodidad de la nube sin montar nada: Premium, pero entonces estás pagando por algo que tu propio hardware podría hacer gratis.
No he probado la cámara todavía porque no conseguido hacerme con una todavía. Pero conozco la marca, conozco sus dispositivos, y la forma en que se ha planteado esta cámara encaja con todo lo que han hecho hasta ahora. Si cumple lo que prometen en el lanzamiento, va a ser la opción más sensata para quien ya tiene un ecosistema local y no quiere empezar a pagar mensualidades.
Precios actualizados a septiembre 2026. Pueden variar. Este artículo contiene enlaces de afiliado — si compras a través de ellos, nos ayudas a mantener el blog sin coste adicional para ti.